Una versión casera del clásico Pollo al Aglio de La Esperanza de los Ascurra: pollo dorado, acompañado de una suave y cremosa salsa de ajo y papas españolas.
Cortar las papas en rodajas de aproximadamente ½ cm de espesor. Cortar la cebolla en pluma. Colocar todo en una fuente para horno, agregar aceite, sal, pimienta y pimentón. Mezclar bien. Llevar a horno precalentado a 200 °C durante 35-45 minutos, removiendo suavemente a mitad de cocción, hasta que las papas estén tiernas y doradas.
Cortar las pechugas en trozos grandes o dejarlas enteras. Condimentar con sal, pimienta y pimentón. Calentar una sartén con aceite de oliva y dorar muy bien el pollo por ambos lados. Agregar 2 o 3 dientes de ajo picados y cocinar unos minutos más, sin dejar que el ajo se queme. Retirar el pollo y reservar.
En la misma sartén, agregar la manteca y los dientes de ajo restantes bien picados. Cocinar a fuego bajo durante unos minutos para que el ajo perfume la manteca. Agregar la crema y la leche. Condimentar con sal, pimienta y una pizca de nuez moscada. Cocinar a fuego bajo durante 5-8 minutos, revolviendo, hasta que la salsa espese ligeramente.
Volver a colocar el pollo dentro de la sartén con la crema de ajo. Cocinar unos minutos más a fuego bajo, bañando el pollo con la salsa para que tome todo el sabor. Terminar con abundante perejil fresco picado.
Colocar una buena porción de papas españolas en el plato y servir encima o al costado el pollo bien dorado. Bañar generosamente con la crema de ajo.
La clave está en dorar bien el pollo y cocinar el ajo a fuego bajo, para que perfume la salsa sin quemarse. La crema tiene que quedar espesa pero fluida, ideal para acompañar tanto el pollo como las papas.