Pizza casera con masa de fermentación lenta de 48 horas en heladera, bien aireada, crocante por fuera y tierna por dentro, cubierta con salsa de tomate y abundante mozzarella.
Colocar el agua fría en un bowl y disolver la levadura. Agregar la harina de a poco y comenzar a mezclar. Cuando la masa empiece a tomar forma, incorporar la sal y el aceite de oliva. Amasar durante 8-10 minutos, hasta obtener una masa lisa y elástica. Formar un bollo y colocarlo en un recipiente ligeramente aceitado. Tapar bien.
Llevar la masa a la heladera durante 48 horas. Este tiempo de fermentación lenta permite desarrollar mucho más sabor y una masa más aireada y liviana.
Aproximadamente 2-3 horas antes de cocinar la pizza, sacar la masa de la heladera. Dividirla en 2 bollos si se quieren hacer dos pizzas y dejarlos tapados a temperatura ambiente para que pierdan el frío y terminen de fermentar.
Mezclar el tomate triturado con el ajo picado, aceite de oliva, sal, pimienta y orégano. No es necesario cocinarla previamente; se cocinará directamente sobre la pizza.
Colocar la masa sobre la mesada enharinada y estirarla suavemente con las manos, tratando de conservar el aire de la fermentación. Formar un disco y colocar sobre una pizzera previamente aceitada.
Agregar una capa fina de salsa de tomate. Llevar a horno al máximo de temperatura posible, idealmente 250 °C o más, durante aproximadamente 7-10 minutos.
Retirar la pizza del horno y cubrir con abundante mozzarella. Agregar un poco de orégano y un chorrito de aceite de oliva. Volver al horno durante 5-8 minutos, hasta que la mozzarella esté completamente derretida y la masa bien dorada.
Dejar reposar un par de minutos, cortar y servir bien caliente.