Carne tierna al horno acompañada de papines dorados, cubiertos con una cremosa espinaca y mucho queso gratinado. Un plato abundante, casero y bien de bodegón.
Colocar la carne en una fuente para horno. Condimentar con aceite, sal, pimienta, pimentón, orégano y romero. Agregar los dientes de ajo. Llevar a horno precalentado a 200 °C y cocinar durante aproximadamente 50-70 minutos, dependiendo del tamaño y del punto deseado. Dejar reposar unos minutos antes de cortar.
Lavar bien los papines y cortarlos al medio si son grandes. Colocarlos en una fuente con aceite, sal, pimienta, pimentón y romero. Llevar al horno a 200 °C durante aproximadamente 25-30 minutos, hasta que comiencen a dorarse y estén casi tiernos.
Saltear la cebolla y el ajo picados con un poquito de aceite. Agregar la espinaca y cocinar hasta que reduzca. Incorporar la crema de leche, condimentar con sal, pimienta y nuez moscada y cocinar unos minutos hasta obtener una crema espesa. Distribuir la espinaca a la crema directamente sobre los papines, formando una capa.
Cubrir la espinaca con mozzarella o queso cremoso y terminar con queso rallado. Volver a llevar la fuente al horno durante 10-15 minutos, hasta que los papines terminen de cocinarse y el queso quede bien derretido y gratinado.
Servir la carne cortada en rodajas junto con una buena porción de papines al horno cubiertos de espinaca a la crema y queso gratinado.