Albóndigas caseras, tiernas y jugosas, cocinadas lentamente en una rica salsa de tomate y acompañadas de un puré de papas bien cremoso. Un clásico para comer rico y sentirse en casa.
Colocar la carne picada en un bowl. Agregar el huevo, la cebolla y el ajo bien picados, el pan rallado, la leche, perejil, sal, pimienta, pimentón y orégano. Mezclar bien con las manos hasta integrar todos los ingredientes. Formar las albóndigas del tamaño de una nuez grande.
Calentar un poco de aceite en una sartén amplia y dorar las albóndigas por todos sus lados. No hace falta cocinarlas completamente; solamente buscamos que queden bien selladas. Retirar y reservar.
En la misma sartén, agregar la cebolla picada y cocinar hasta que esté transparente. Incorporar el ajo y cocinar unos segundos. Agregar el tomate triturado, sal, pimienta, orégano, laurel y una cucharadita de azúcar para equilibrar la acidez. Cocinar a fuego medio durante unos 10 minutos.
Volver a incorporar las albóndigas a la salsa. Tapar y cocinar a fuego bajo durante 20-25 minutos, dando vuelta las albóndigas de vez en cuando para que se cocinen de manera pareja y absorban todo el sabor de la salsa.
Pelar las papas y cortarlas en trozos parejos. Hervirlas en abundante agua con sal hasta que estén bien tiernas. Escurrirlas y hacerlas puré mientras todavía están calientes. Agregar la manteca y mezclar. Incorporar de a poco la leche caliente hasta conseguir un puré bien cremoso. Condimentar con sal, pimienta y una pizca de nuez moscada.
Servir una buena porción de puré y colocar encima las albóndigas bañadas en abundante salsa de tomate. Terminar con un poco de perejil fresco y, si querés, queso rallado.